Estamos ante el último viernes del mes de noviembre, uno de los días de mayor consumo a nivel mundial. El viernes negro o Black Friday, es un día de descuentos y ofertas importado de la cultura estadounidense. Así que prepara tu cartera.

Aunque más que tu dinero, queremos tu atención, ya que el nombre nos viene al pelo para describir las consecuencias medioambientales que tal fecha tiene en el planeta. Podemos asegurar que es un viernes negro para la Tierra, ya que, se relanzan las compras compulsivas en un planeta donde es precisamente este consumo disparatado el que nos está llevando a la crisis climática que sufrimos y que no para de empeorar.

Este año vamos a pasar de la información y consecuencias de la emergencia climática y la pandemia sanitaria, a las marabuntas en la calle -o más bien en internet-, consumiendo productos en exceso. Y es que teniendo capacidad económica, no hay ningún límite de consumo. ¿Por qué no gastar y comprarnos la ansiada felicidad?

El Black Friday se celebra en nuestro país desde 2011 y en 2019 supuso un gasto medio de 262 euros por español -un 18% más vs 2018- , lo que equivale a la emisión de 80 kilos de CO2 por persona, según estudio realizado por Cetelem.

Pero las previsiones generales no son tan positivas esta vez. Aunque destacan empresas como Amazon, que está teniendo un crecimiento a doble dígito -debido al confinamiento y a las restricciones, que han favorecido la expansión del comercio online-. Apuntando que la riqueza de Jeff Bezos, CEO de la compañía, se ha incrementado un 50% solo en lo que va de año, convirtiéndose en el hombre más rico del mundo.

«Pido a los vecinos que no compren en absoluto en Amazon ni estas grandes plataformas» Ada Colau, alcaldesa de Barcelona.

Otras empresas que lo están apostando todo a este día son las grandes compañías como Inditex, Mango, El Corte Inglés, Fnac, etc.

No podemos evitarlo, tenemos que comprar cosas para vivir, pero, a la vez que lo hacemos generamos una huella irremediable en el medio ambiente y en la sociedad. Si esto ya sucede en el día a día -con un volumen de compras normal-, imagina cuál es la repercusión de jornadas como el Black Friday en el entorno. Las compras impulsivas, respaldadas por la tentación de los descuentos, se disparan.

¿Qué implican nuestras compras?

Según la organización internacional Global Footprint Network -un referente en sostenibilidad-, el 22 de agosto de este año, los seres humanos ya habíamos agotado el límite de recursos biológicos – agua, tierra y aire limpio, entre otros- reservados para todo el año en curso. Es decir, desde el 22 de agosto, estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades, la Tierra no puede regenerar la cantidad de recursos que utilizamos y llevamos desde 1970 en déficit.

Ft. Global Footprint Network evolución de los últimos 50 años.

Nuestra huella ecológica es tal que necesitaríamos 1,6 planetas para poder sostener nuestro estilo de vida y los pronósticos son que para 2050, la cifra aumentará a 2.5 planetas. Es decir, a nivel global este año vamos a consumir un 60% más de los recursos naturales que la tierra puede ofrecer.

Estos datos son una media, ya que si lo analizamos por países, EEUU necesitaría 3,4 y España 1,2 planetas para mantener el ritmo de consumo de sus ciudadanos.

Tenemos que reconocer que es complicado cambiar nuestra forma de consumir de golpe. Tampoco hay que ponerse metas imposibles… En cualquier caso, si miramos hacia atrás, no hace tanto tiempo que vivimos de otra manera. De hecho, tan sólo hace 50 años que los plásticos entraron de lleno en nuestra vida y estamos ante la primera generación que ha crecido toda su vida bajo la cultura del low-cost, el fast-food, la fast-fashion y el consumo en masa. Sólo una generación de las miles de generaciones que han poblado la Tierra, por lo que deberíamos ser capaces de reeducarnos.

No es que no nos creamos responsables o a favor de actuar, es que no somos conscientes de la necesidad de un cambio radical en nuestra forma de vida y consumo -o no queremos serlo porque complica el día a día-.

La cuestión es que no hay que dejar de consumir por completo, sino consumir menos y mejor. Decidir si tu como consumidor necesitas un producto o servicio y posteriormente dónde pones tu dinero, pensando en el tipo de negocio que estás beneficiando y potenciando con tus compras.

La periodista y parte integrante del equipo de Carro de Combate, Brenda Chavéz es la autora del libro Tu consumo puede cambiar el mundo, donde afirma que «Consumir es un acto político con el que podemos cambiar el mundo». Su libro es un manual exhaustivo que repasa el impacto (social, medioambiental, económico) de las distintas industrias, desde la textil a la farmacéutica. Porque, como afirma la autora, con cada acto de consumo emitimos un voto de confianza, apoyamos una forma de producción y activamos una cadena de abastecimiento con la que beneficiamos a empresas que tal vez estén contribuyendo al abuso social, medioambiental, económico, laboral, cultural y/o político.

Y en este giro hacia un consumo más consciente y con valores, nos encontramos ante el gigante tecnológico Amazon y las principales consecuencias negativas que tiene su presencia en el mercado:

  1. Destruyendo gran parte del comercio local o de proximidad, ya que no puede competir con la variedad ni las super ofertas que se pueden permitir las grandes empresas al tener un volumen de ventas mucho más alto. Llegando hasta tal punto que políticos como la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, o la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, han lanzado un mensaje alto y claro a sus ciudadanos: “Amazon se está atiborrando y está en nuestras manos no atiborrarles. Se lo digo a las parisinas y los parisinos, de verdad, no compréis en Amazon. Esta compañía es la muerte de nuestras librerías y de nuestra vida de barrio”.
  2. Incrementando la contaminación en el planeta, al fomentar el consumismo voraz ofreciendo una oferta sin fin de productos provenientes de todo el mundo. Productos que tienen que moverse miles de kilómetros para que tú los puedas disfrutar, con el alto coste en emisiones de CO2 a la atmósfera que conlleva.
  3. Por su política de pago de impuestos en los países donde operan, ya que, al ser una compañía estadounidense declara casi todos sus beneficios allí, aportando a los diferentes estados cifras irrisorias año tras año. De hecho, los cuatro grandes países continentales -Alemania, Francia, Italia y España- han presentado un plan para que los gigantes tecnológicos paguen más impuestos en Europa.
Manifestación de Extinction Rebellion en Barcelona

Idealmente deberíamos enfrentarnos al Black Friday, o a la sociedad de consumo actual, cuestionándonos por qué compramos las cosas, si realmente necesitamos ese objeto, si hace nuestra vida mejor o por el contrario nos esclaviza. El consumismo es una deformación de la realidad, acumulamos objetos que no necesitamos y nos da pena tirar. Tener tantas cosas no es positivo ni bueno para la salud ni el medioambiente.

Finalmente, como con la protesta tiene que ir la propuesta, nos vas a permitir que te demos unos cuantos consejos:

  • Consume sólo lo necesario, y pregúntate si de verdad lo necesitas. Esta reflexión es muy necesaria para empezar a reducir nuestro consumo.
  • Plantéate dónde compras y qué tipo de negocio estás apoyando. Para generar economía a nivel local el comercio pequeño y de proximidad son las mejores opciones. Te dejamos unas cuantas alternativas para que investigues: 
    • Plataforma de librerías para competir/sobrevivir frente a Amazon, que reúne -por el momento- a 170 librerías independientes de toda España https://www.todostuslibros.com/
    • Empresa alternativa a Glovo: https://mensakas.coopcycle.org/es/ Son una cooperativa formada por antiguos trabajadores de Glovo, Deliveroo, etc que se autodenominan riders x derechos.
  • Consume productos de comercio local, ya que el impacto ambiental del transporte se reduce. Comprueba de dónde vienen los productos que consumes. Investiga en tu barrio opciones de fruterías o supermercados que trabajan con agricultores de proximidad, o los mercados de toda la vida.
  • La compra de segunda mano está de moda y ha venido para quedarse. Ropa, electrónica, muebles… ¿Por qué no probar? Debemos alargar la vida útil de los productos que ya están fabricados. Un ejemplo en tecnología muy interesante es: https://www.backmarket.es/ el supermercado de productos electrónicos reacondicionados.

Mientras que tú no desees mirar de frente al impacto social y medioambiental dramático del consumismo, la situación seguirá igual. Y este es, sin duda, el aspecto más sombrío del viernes negro.

Isaac Romero Ruiz